Poema sobre una rosa perteneciente a la obra teatral "Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores" en el que se nos describe la fugaz vida de una flor, que es roja por la mañana, blanca por la tarde y se deshoja por la noche.
Cuando se abre en la mañana
roja como sangre está;
el rocío no la toca
porque se teme quemar.
Abierta en el mediodía
es dura como el coral,
el sol se asoma a los vidrios
para verla relumbrar.
Cuando en las ramas empiezan
los pájaros a cantar
y se desmaya la tarde
en las violetas del mar,
se pone blanca, con blanco
de una mejilla de sal;
y cuando toca la noche
blanco cuerno de metal
y las estrellas avanzan
mientras los aires se van,
en la raya de lo oscuro
se comienza a deshojar.


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